La verdad es que poner todo un post para contestar un comentario se me antoja excesivo, pero dado que no me lee ni Dios, pues me he dicho "qué coño", y así aprovecho para hacer reflexión.
Un tal Lord Heinkel me dejó un comentario muy instructivo, en el que además de mostrar una sobrada capacidad lingüistica (maneja palabras de más de tres sílabas, como "soplapollas") y una educación exquisita, trata de hacerme ver lo equivocado de mi posición respecto al verdadero peligro de los nacionalismos de aquesta manera:
"El dia que veas amenazada tu libertad por chusma como Carod veremos si eres tan relativista como aparentas."
Deduzco dos cosas de esta frase:
- Que Lord Heinkel (así se llama mi querido lector) vive en Cataluña.
- Que la propuesta de Estatut llevada al Congreso le produce cierta intranquilidad.
Visitando su blog (http://tomania.blogspot.com/ , ya me corregirá él si me equivoco, porque he tenido que googlear), encuentro ciertamente que el Estatut se encuentra entre sus temas más recurrentes. Lo cual me confirma su preocupación por el tema. Es una lástima que no admita los comentarios, pero bueno, le contesto ya desde aquí.
He notado que hay mucha gente que ve con temor este Estatut, y lo que es aún más sacrílego, la modificación de la Constitución. El problema de la modificación de la Constitución es, además, un fantasma con el don de la ubicuidad para la derecha de este país. Por un lado, los sectores más extremos en sus ideas del espectro conservador patrio, ven la Constitución como ese conjunto de concesiones que se tuvo que hacer para poder sobrevivir al mundo moderno. Es un mal menor, algo que esta ahí, y que cuanto menos se amplíe, mejor. No vaya a ser que se acabe legalizando la marihunana, la bigamia, el aborto a la carta o incluso el ateísmo como religión oficial (¿se imaginan?) O el desmembramiento de España, como es el caso que nos ocupa esta vez.
Lo gracioso viene cuando buscamos soluciones al "problema nacionalista". ¿En qué radica dicho problema? Pues en el excesivo peso que tienen los partidos nacionalistas-separatistas-marxistas-judeo-masónicos en el Congreso. Esta desproporción viene dada por la aplicación de la Ley D’Hont, un método discutido y rediscutido cada vez que hay elecciones generales en este país. ¿Alternativa? Pues modificar la manera de distribuir los escaños, y darle más peso al Senado. ¿Y qué sería necesario para ello, oye? Todos juntos: Modificar la Constitución. Cachondo, ¿eh?
Pero me desvío del tema. Últimamente, el primer partido de la oposición parece obsesionado con las palabras. Primero fue la palabra matrimonio. Nunca una palabra había tenido tantas muestras de apoyo. Recomiendo una lectura, El Pendasco, del siempre polémico Juan José Millás. Es absolutamente revelador. Y ahora tenemos un nuevo "pendasco", la palabra nación, por la que tanta gente ha muerto y ha matado. Ya solo por eso, debería estar prohibida (por 1 euro, díganme más palabras por las que se ha muerto y se mata, como por ejemplo Dios, un, dos, tres, responda otra vez…).
Lord Heinkel dice que ve amenazadas sus libertades. ¿Qué libertades ve amenazadas este señor? ¿La libertad de hablar español? Bueno, de hecho, según el Estatut es tu deber conocer la lengua castellana, pero también lo es conocer el catalán. Es decir, no es que se quiten libertades, es que se amplían los deberes. Lo cual es lógico,, pues si yo vivo en Francia, por mucho que el inglés sea lengua oficial de Europa, como el alemán o el finlandés, tendré que integrarme mínimamente y aprender francés, porque es lo malo que tiene Francia: que está lleno de franceses, y como son muy suyos, pues hablan gabacho. Y si quieres beneficiarte de las ventajas de un estado de derecho, con sus jueces, su administración pública y su sanidad, pues tendrán que esforzarse un poco en chapurrear el francés.
El catalán no es castellano hablado con acento raro, es un idioma, con unas raíces bien definidas y bien antiguas. Y las instituciones catalanas, y el propio "estado catalán" (otra expresión del Estatut que provoca urticaria) lo tienen como lengua oficial. Como el gallego lo es en Galicia, y lo ha sido bajo el gobierno de Don Manuel Fraga. Y los exámenes en Galicia se hacen en gallego. Y no hay problema. Vamos, nadie en el PP ha dicho sentirse amenazado.
En cuanto a lo insolidario o no del Estatut, bueno, se puede estar más o menos de acuerdo, pero el verlo como una amenaza a las libertades de cualquiera, pues no sé.
Lo de estado plurinacional también preocupa a ciertas personas: supongo que también estarán en contra de Europa, dado el componente agregador que supone el estar en la UE. O bien es que solo es la palabrita lo que les importa en cuyo caso les recomendaría que se leyeran otra vez El Pendasco, y luego que se lo hagan mirar.
En fin, que la palabra nación, que según la RAE, es "conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno", "territorio de ese país" o "conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común", concuerda plenamente con la realidad catalana hoy por hoy. Solo puede verse como una amenaza en un caso: si se es un nacionalista español. Y eso ya es más complicado. Porque explicarle a un fanático que otro fanático tiene derecho a creer en lo que le da la gana, es todo un reto. Aunque tiene cura: viajar. Claro, que hay casos incurables.
No tengan miedo. Que los Pirineos no se van a quebrar, y la península no colisionará con el norte de África, llenando de subsaharianos y magrebíes el territorio nacional. Pero vayan acostumbrándose: el concepto de España, no está para mantener oprimidos y a disgusto a la gente en su interior, sino para vertebrar una sociedad civil mejor. Y si no sirve, se reconsidera dicho concepto, y yastá. Tranquilos, que no duele…
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