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Libertad Digital, con dos cojones
Hacía mucho, mucho tiempo que no leía, por sanidad mental más que nada, nada de Libertad Digital. Me apetecía ver que derroteros tomaban los talibanes del periodismo ahora que Federico se encuentra en transición (otra vez, ¿se reconvertirá en rojo una vez más?).
En esas estaba yo, cuando me topo con el siguiente artículo, de un tal Jerónimo Molina: El verdadero golpismo.
Comienza con un poco de cultura, contándonos lo peligrosos que son los golpes de Estado desde las propias instituciones (cita la Alemania de Hitler (sic), como si hubiera habido algo legal en su ascenso al poder (ver Hitler y la democracia).
Después de invocar la Ley de Godwin unas cuantas veces (y eso que ni siqiuera está en una discusión), lo bueno viene al final. En el penúltimo párrafo, nos cuenta que el permitir que el presidente electo de Honduras ocupe de nuevo el cargo que por derecho le correponde y le fue usurpado con un golpe de Estado, sería dejar las puertas abiertas al socialismo, en dos años, es decir, en las próximas elecciones. Socialismo. Con cuernos, rabo y tridente. Por lo que se deduce, que el golpe no es tan malo, porque supone impedir la entrada de esa ominosa ideología fabricante de Stalins y Kim Jong Ils, que el liberalismo tanto aborrece.
Parece que la comunidad internacional, incluidas potencias con tradición intervencionista, como EEUU o Reino Unido, han asumido que la defensa de la legalidad es la única manera de hacer las cosas, independientemente de las preferencias e intereses propios en una región. Pero parece que Jerónimo hace honor a su nombre, y se resiste a estas modas pasajeras del buen-rollismo y de lo políticamente correcto. Da igual que la reforma constitucional que pretendía Zelaya fuera imposible de llevar a cabo antes de las elecciones, el caso es que la ecuación Socialismo = Belcebú & Friends, no puede estar equivocada
Y por supuesto, el final del artículo, que empiezo a sospechar se coge de una base de datos con párrafos prefabricados metiendo caña a Zapatero, llamándole “frívolo, “ignorante” y acusándolo de ser otro golpista, pero sin agallas como para llevarlo a cabo.
Resumen: Zelaya es un golpista que va por lo legal, pero nos quiere colar el socialismo en Honduras, del mismo modo que lo haría Zapatero si no fuera un cobarde. Con dos cojones.
Insisto, pasen y vean: El verdadero golpismo
¡Ay, si no fuera por estos momentos de humor!
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