No es un avance de la derecha en Europa
Es un enorme paso atrás de la izquierda. No la izquierda echada al monte, la de IU o los Verdes, la mía para más señas, que cuenta con una base que se desmoviliza con una facilidad pasmosa. No. Es la nueva izquierda, esa tercera vía que tantos halagos recibía por su carácter conciliador, y que Tony Blair ahogó el mismo día que el hombrecillo insufrible se probó sus calzas nuevas junto para hacerse las fotos con él y su amigo Geoeorrrge.
Estamos en mitad de una crisis. Una crisis histórica, anunciada, y con unos culpables evidentes, pese a su total impunidad. Es una crisis creada por un sistema que no funciona, que parecía que no tenía fugas, pero que en realidad, estaba chispeando por todas partes, hasta que se salió la junta de la culata, y todo se está saliendo ahora a borbotones.

Es un gran problema, y hay que ponerle solución. Por lo que Europa, a través de estas elecciones, tenía la oportunidad de dejar claras su voluntad acerca de cómo poner fin a esta crisis. Vamos, que se pusieron a buscar un fontanero. Uno podría esperar que, siendo Europa tan grande, siendo España tan grande, podrías encontrar mucha oferta. Pero según vas mirando el prospecto/programa-electoral de cada partido, te invade una sensación de desasosegante dèja vu. Porque realmente no ves grandes diferencias entre unos y otros.Créanme, para alguien tan convencido de las bondades de la democracia como yo, es una pesadilla hecha realidad. Soy de aquellos que se enervan cuando escuchan que todos los políticos son iguales, como si se pudiera meter a gente como Isaac Rabin o Franklin Delano Roosvelt, en el mismo saco que don Manuel Fraga o Federico Trillo. No todos los políticos son iguales, y menos en España.

El problema es que aunque uno por uno, puedas realmente ver la diferencia entre unos y otros, cuando se va acercando la hora de votar, realmente ves que en los dos partidos que hay para votar, no hay realmente grandes diferencias a la hora de lidiar con lo que importa ahora: la crisis. Sí, dos partidos. La izquierda real, la que está viva, la que nunca se conforma y se nutre de la ingenuidad que da el ser genuinamente optimista, está arrinconada hace tiempo, debido a su falta de adaptación a los nuevos tiempos, y a muchas malas decisiones que han llevado a la división y a la desilusión, que son males endémicos de toda aquella ideología que lucha contracorriente. Ese aislamiento ha permitido que toda la izquierda europea, haya sido ignorada como posible solución a la crisis. Hay que hacer una buena fase de clasificación para estar en la final, y la izquierda no estaba a la altura en el momento preciso.
Con ese escenario, solo nos quedaba ver quién elegir de entre las dos grandes tendencias: la izquierda moderada, eufemismo para izquierda capitalista, o la derecha moderada, eufemismo para… derecha. En España eso incluye demócratas y no tanto, orgullosos corruptos, e incluso gente que percibe la pederastia como algo no tan grave como el control de una mujer sobre su propio cuerpo. Pero en fin, demócratas en su mayor parte.
Y aquí es cuando uno aplica la lógica: tenemos a dos facciones que creen ciegamente en el sistema que ha fallado, en ese sistema que parece evidente que no funciona. Es decir, las dos únicas opciones que se nos dan como solución a la crisis creada por el uso de este sistema, pasan por la reparación de este sistema, sin ni tan siquiera plantearse si este sistema es sostenible o necesita de un replanteamiento radical. Y no estamos hablando de cualquier cosa. Estamos hablando de nuestro dinero. De nuestro futuro. De nuestro hijos. Y el problema, es que todo depende de cosas que los ciudadanitos de a pie no entendemos. El sistema está tan enredado, tan enfangado, que es imposible acercarse a entenderlo del todo si realmente no eres un economista. Y es entonces cuando viene la inferencia: no necesitamos ideologías, necesitamos un mecánico. Alguien que sepa donde meter mano a esta ingente cantidad de mecanismos diabólicos, bonos, préstamos, valores…, y no muera en el intento.
Hay una frase que mi padre me decía mucho:
Nunca te pongas a la altura de un gilipollas, porque él tiene mucha más experiencia que tú
Así que en esas estamos, ¿a quién vamos a confiar el arreglo del “sistema capitalista ACME”?: ¿a los del servicio técnico de la esquina? ¿o a los propios fabricantes, que además nos aseguran que está en garantía? Es el problema de estar en posiciones tan cercanas, que realmente llega un punto en que las diferencias no son tan importantes a la hora de escoger. Ese es el gran pecado del socialismo europeo.
Yo me he abstenido en estas elecciones. Y con todas las de la ley. Soy de los que realmente ha sido muy crítico con la gente que se abstenía, instándoles siempre a votar por el mal menor. Pero estas eran unas elecciones que yo, y creo que muchos europeos, hemos percibido como una elección de a qué técnico llamar para arreglar el capitalismo. Y yo NO quiero este capitalismo. No funciona, y cualquier oferta que me venda como única solución el ponerle parches, no tendrá mi refrendo. Y tampoco lo tendrán aquellos que, convencidos de su poca influencia, acomplejados por su escasa movilización, se dediquen a la insana práctica del onanismo idealista, que tanto daño a hecho a la verdadera izquierda.












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